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29/10/26

COP31: el desafío de transformar los compromisos climáticos en financiamiento y soluciones para las comunidades

 


COP31: el desafío de transformar los compromisos climáticos en financiamiento y soluciones para las comunidades

La conferencia climática de las Naciones Unidas, que se celebrará en Antalya, Türkiye, del 9 al 20 de noviembre de 2026, pondrá nuevamente en el centro del debate la necesidad de movilizar recursos para enfrentar el cambio climático. Para las organizaciones de la sociedad civil, el reto será convertir las necesidades de los territorios en proyectos viables, con resultados verificables y posibilidades reales de financiamiento.

El financiamiento climático, una condición para pasar de las promesas a la acción

El cambio climático exige mucho más que compromisos políticos y declaraciones internacionales. La reducción de las emisiones, la adaptación de las comunidades y la protección de los ecosistemas requieren recursos económicos, cooperación técnica, planificación y capacidad institucional.

En este contexto, la COP31, la 31.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se desarrollará del 9 al 20 de noviembre de 2026 en Antalya, Türkiye. La conferencia busca impulsar la implementación de las soluciones climáticas y fortalecer la cooperación internacional.

La agenda resulta especialmente importante para los países en desarrollo, donde las limitaciones financieras pueden dificultar la construcción de infraestructuras resilientes, la protección de los recursos hídricos, la seguridad alimentaria y la preparación frente a fenómenos meteorológicos extremos.

Según la información oficial de las Naciones Unidas, la COP31 representa una oportunidad para acelerar la acción climática y ampliar el acceso a recursos que permitan proteger a las poblaciones y sus medios de vida.

Fuente: https://www.un.org/en/climatechange/cop31

COP29: compromisos financieros que deberán convertirse en resultados

Uno de los principales antecedentes de las negociaciones actuales es el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado de Financiación Climática, acordado durante la COP29, celebrada en Bakú, Azerbaiyán, en 2024.

El acuerdo estableció dos referencias financieras para 2035:

  • US$300.000 millones anuales: objetivo de movilización de financiación climática para los países en desarrollo, con liderazgo de los países desarrollados.

  • US$1,3 billones anuales: objetivo de ampliar la financiación procedente de todas las fuentes para la acción climática.

Estas cantidades no representan fondos disponibles de manera automática para cualquier país, municipio, fundación u organización no gubernamental. Son objetivos internacionales de movilización financiera que requieren mecanismos de implementación, participación de diferentes actores y proyectos que cumplan las condiciones correspondientes.

Por ello, uno de los grandes desafíos consiste en lograr que los compromisos se traduzcan en inversiones efectivas, transparentes y oportunas, especialmente en los territorios con mayores necesidades de adaptación.

¿Qué áreas pueden beneficiarse del financiamiento climático?

La financiación climática comprende recursos públicos, privados, nacionales e internacionales destinados tanto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como a fortalecer la adaptación y la resiliencia.

Entre las principales áreas de intervención se encuentran:

Energía limpia y transición energética. Desarrollo de energías renovables, eficiencia energética y tecnologías que reduzcan las emisiones.

Agua y seguridad alimentaria. Protección de fuentes hídricas, agricultura adaptada a las variaciones climáticas y fortalecimiento de los sistemas alimentarios.

Prevención de desastres. Sistemas de alerta temprana, preparación comunitaria y medidas anticipatorias frente a inundaciones, sequías, olas de calor y otros fenómenos extremos.

Biodiversidad y restauración ambiental. Conservación de bosques, recuperación de suelos, protección de ecosistemas y gestión sostenible de los recursos naturales.

Resiliencia comunitaria. Fortalecimiento de las capacidades locales para prevenir riesgos, proteger los medios de vida y responder a los impactos climáticos.

Para que estas intervenciones generen resultados sostenibles, es fundamental que los proyectos partan de necesidades documentadas, incorporen a las comunidades y establezcan indicadores que permitan medir su impacto.

Pakistán: la importancia de invertir en prevención y resiliencia

Pakistán constituye un caso relevante para analizar la relación entre los riesgos climáticos, la vulnerabilidad social y las necesidades de inversión.

Las inundaciones, las sequías, las olas de calor y otros fenómenos extremos pueden afectar simultáneamente las viviendas, la infraestructura, la agricultura, la salud pública y la seguridad alimentaria.

Frente a estas amenazas, la respuesta no debería limitarse a la reconstrucción posterior a los desastres. También requiere inversiones preventivas, sistemas de alerta temprana, infraestructura hídrica resiliente, agricultura adaptada y mecanismos que permitan proteger a las comunidades antes de que ocurra una emergencia.

La experiencia de países expuestos a riesgos climáticos demuestra la importancia de articular la recuperación con la prevención y la adaptación. No obstante, una evaluación específica de los resultados obtenidos en Pakistán debe apoyarse en datos oficiales sobre daños, inversiones ejecutadas y avances comprobables.

Fondos internacionales: oportunidades que requieren preparación

Existen mecanismos multilaterales que respaldan proyectos relacionados con el clima, la biodiversidad y la adaptación. Sin embargo, cada instrumento tiene procedimientos, prioridades y requisitos propios.

Fondo Verde para el Clima

El Fondo Verde para el Clima (Green Climate Fund, GCF) financia iniciativas de mitigación y adaptación y ofrece mecanismos de preparación y fortalecimiento de capacidades.

El acceso a sus recursos se realiza mediante entidades acreditadas, que presentan propuestas y asumen responsabilidades de gestión, seguimiento y cumplimiento de salvaguardas financieras, ambientales y sociales.

Para una organización que todavía está desarrollando su estructura institucional, una alternativa que podría explorarse es establecer alianzas con entidades acreditadas y participar en proyectos compatibles con su experiencia.

Información oficial: https://www.greenclimate.fund/

Fondo para el Medio Ambiente Mundial

El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (Global Environment Facility, GEF) apoya iniciativas vinculadas con la biodiversidad, el cambio climático, la degradación de tierras y otras prioridades ambientales.

Una de sus líneas es el Programa de Pequeñas Donaciones, diseñado para impulsar iniciativas comunitarias mediante organizaciones de la sociedad civil y actores locales.

Sus áreas de trabajo incluyen la conservación de ecosistemas y especies amenazadas, la agricultura sostenible, la seguridad alimentaria, el acceso a energía de bajas emisiones, la gestión de productos químicos y residuos, y las soluciones urbanas sostenibles.

El programa contempla subvenciones básicas de hasta US$75.000 y, bajo modalidades específicas, proyectos estratégicos de mayor cuantía. Las condiciones de participación dependen del programa y del país.

La convocatoria global publicada en 2026 tenía como fecha límite el 15 de septiembre de ese año. Por tanto, al 29 de octubre de 2026, esa convocatoria ya había cerrado y no debe presentarse como una oportunidad abierta. Las organizaciones interesadas deben verificar futuras ediciones y las condiciones del programa nacional correspondiente.

Información oficial: https://www.thegef.org/what-we-do/topics/gef-small-grants-program

Fondo de Adaptación

El Fondo de Adaptación respalda proyectos destinados a reducir la vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático.

Su mecanismo de acceso requiere la participación de entidades implementadoras acreditadas, que presentan las propuestas y asumen responsabilidades de administración, seguimiento y rendición de cuentas.

Las organizaciones sociales podrían explorar su participación como entidades ejecutoras o colaboradoras de proyectos, siempre que la propuesta y la entidad responsable cumplan los requisitos establecidos.

Información oficial: https://www.adaptation-fund.org/

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) desarrolla iniciativas y ofrece información técnica relacionada con la adaptación, la protección de los ecosistemas y las soluciones basadas en la naturaleza.

Para las organizaciones que trabajan en el territorio, su información puede servir como referencia para formular proyectos, identificar prioridades ambientales y conocer iniciativas de cooperación.

Información oficial: https://www.unep.org/

Colombia: una herramienta para identificar fuentes de financiación

Colombia cuenta con el Corredor de Financiamiento Climático, una herramienta del Departamento Nacional de Planeación (DNP) que permite explorar el ecosistema de financiación climática, conocer actores y fuentes de recursos, y comprender las etapas necesarias para estructurar iniciativas.

El instrumento contempla sectores como energía; comercio, industria y turismo; transporte; agricultura, silvicultura y otros usos del suelo; vivienda; agua y saneamiento.

También permite distinguir entre proyectos que están preparados para buscar financiación y aquellos que necesitan mejorar su formulación antes de presentarse ante potenciales financiadores.

La herramienta constituye un punto de partida para comprender cómo se articulan las fuentes nacionales, internacionales, públicas y privadas. Sin embargo, su existencia no significa que cualquier organización extranjera pueda acceder directamente a recursos colombianos. La elegibilidad depende de cada mecanismo, del territorio de intervención y de los requisitos establecidos.

Portal oficial: https://corredorfinanzasclima.dnp.gov.co/

¿Qué posibilidades tienen las organizaciones sociales?

Para las asociaciones, fundaciones y organizaciones no gubernamentales, uno de los principales retos consiste en transformar una necesidad comunitaria en un proyecto técnicamente sólido y financieramente viable.

Esto implica mucho más que presentar una idea o describir un problema. Los financiadores suelen evaluar la capacidad de ejecución, la coherencia del presupuesto, la experiencia institucional, los resultados esperados y los mecanismos de control.

Una ruta de preparación puede incluir seis etapas:

  1. Identificar el problema climático: documentar las amenazas ambientales, las comunidades afectadas y las consecuencias sociales y económicas.

  2. Diseñar una solución verificable: definir objetivos, actividades, resultados, indicadores y metas.

  3. Preparar el presupuesto: justificar los costos, identificar aportes complementarios y establecer cómo se mantendrán los resultados.

  4. Demostrar capacidad institucional: reunir la documentación jurídica, la experiencia pertinente, las responsabilidades del equipo y los procedimientos financieros.

  5. Seleccionar el mecanismo adecuado: comprobar si admite organizaciones sin ánimo de lucro, entidades comunitarias, alianzas o solicitudes presentadas por entidades acreditadas.

  6. Garantizar transparencia y sostenibilidad: establecer mecanismos de seguimiento, rendición de cuentas y evaluación del impacto.

En proyectos de mayor escala, la colaboración con universidades, entidades públicas, organizaciones ambientales y organismos internacionales puede contribuir a mejorar la calidad técnica y las posibilidades de ejecución.

FUNDESE y la cooperación climática: una línea que podría desarrollarse

Para organizaciones como FUNDESE, interesadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la educación, los derechos humanos y el trabajo con poblaciones vulnerables, la agenda climática ofrece posibilidades de articulación.

Una línea de trabajo potencial podría relacionar la educación ambiental con la resiliencia comunitaria, la gestión responsable de residuos, la protección del agua o la preparación frente a eventos climáticos extremos.

Sin embargo, estas posibilidades deben entenderse como líneas de desarrollo y no como financiación confirmada. La viabilidad de cada propuesta dependerá de la capacidad institucional, la documentación jurídica, la experiencia demostrable, el territorio donde se ejecutaría y los requisitos del financiador.

Si la organización todavía no dispone de toda la estructura administrativa exigida por determinados fondos, podría comenzar con proyectos de menor escala, alianzas locales y actividades de fortalecimiento de capacidades.

La cooperación con entidades que ya ejecutan iniciativas ambientales también puede facilitar el acceso a conocimientos técnicos, redes territoriales y mecanismos de financiación.

¿Qué debería priorizar la COP31?

Desde una perspectiva de desarrollo sostenible, el debate sobre financiación climática debe considerar al menos seis prioridades:

  • Recursos suficientes, previsibles y accesibles.

  • Mayor atención a la adaptación y a la protección de las poblaciones vulnerables.

  • Participación efectiva de comunidades indígenas, mujeres, jóvenes y organizaciones locales.

  • Fortalecimiento de las capacidades técnicas e institucionales.

  • Transparencia en la asignación y utilización de los recursos.

  • Evaluación de resultados ambientales, sociales y económicos.

La financiación climática no debe evaluarse únicamente por el volumen de dinero anunciado. También debe analizarse quién recibe los recursos, qué problemas se resuelven, qué comunidades se benefician y qué resultados se mantienen a largo plazo.

Conclusión: del compromiso internacional a la acción territorial

La COP31 representa una nueva oportunidad para impulsar la cooperación internacional y fortalecer la implementación de los compromisos climáticos. Sin embargo, transformar los objetivos en resultados exigirá recursos, planificación, capacidad técnica y mecanismos de acceso adecuados.

Para los gobiernos, el desafío será movilizar inversiones y establecer condiciones que permitan ejecutar sus compromisos. Para las organizaciones sociales, será fundamental fortalecer sus capacidades, documentar las necesidades de las comunidades y construir alianzas que hagan viables sus iniciativas.

La existencia de fondos internacionales abre posibilidades, pero no garantiza subvenciones ni acceso automático. Cada organización debe identificar los mecanismos compatibles con su situación jurídica, su experiencia y los resultados que pretende alcanzar.

Desde la perspectiva del desarrollo sostenible, el objetivo debe ser que la cooperación climática contribuya a proteger los ecosistemas, reducir las desigualdades y fortalecer la resiliencia de las comunidades.

La acción climática necesita compromisos, recursos y alianzas. El verdadero desafío es convertirlos en resultados verificables para las personas y el planeta.

Fuentes de referencia: Naciones Unidas, CMNUCC, Fondo Verde para el Clima, Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Fondo de Adaptación y Departamento Nacional de Planeación de Colombia.