La Universidad Nacional Mayor de San Marcos organizó dos encuentros virtuales los días 9 y 15 de octubre, con traducción en vivo e intercambio de experiencias de Perú, Francia, Italia, Argentina y Brasil sobre acuicultura sostenible, valorización de residuos y bioeconomía.
Por Lic. Libia López
La innovación sostenible necesita espacios donde el conocimiento pueda cruzar fronteras, conectar experiencias y llegar a más personas. Con ese propósito, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), a través de su Facultad de Ciencias Biológicas y su Centro de Innovación para Bionegocios, promovió dos encuentros internacionales sobre innovación y economía circular en la acuicultura, realizados los días 9 y 15 de octubre. Las jornadas reunieron a especialistas y participantes de distintos países para compartir experiencias sobre cómo aprovechar mejor los recursos, reducir residuos y desarrollar alternativas productivas con beneficios económicos, sociales y ambientales.
“La ciencia, la investigación también tiene que tener innovación y emprendimiento”. La reflexión de la doctora Rosita Elvira Alcántara Poma, directora del Centro de Innovación para Bionegocios, resume uno de los propósitos de los encuentros internacionales sobre innovación y economía circular promovidos por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), en Perú: acercar el conocimiento a la práctica y facilitar que experiencias desarrolladas en distintos países puedan ser conocidas, discutidas y aprovechadas por otras comunidades.
El foro, impulsado desde la Facultad de Ciencias Biológicas y el Centro de Innovación para Bionegocios de la UNMSM, puso en común proyectos y conocimientos relacionados con el aprovechamiento de residuos, la producción integrada de alimentos, la biodigestión y la valorización de la biodiversidad. Más allá de las tecnologías presentadas, el encuentro abrió un espacio de intercambio sobre los retos que enfrentan quienes buscan convertir la investigación y la innovación en soluciones productivas.
Perú: convertir residuos acuícolas en nuevas oportunidades
El primer encuentro, realizado el 9 de octubre, comenzó con la participación de la doctora Liliana Tapia Gas, bióloga, acuicultora y doctora en Ciencias Ambientales, quien presentó una experiencia de investigación sobre la valorización de residuos procedentes del cultivo de concha de abanico en Perú.
Su exposición abordó una cuestión relevante para la economía circular: cómo aprovechar los materiales que quedan después de una actividad productiva y explorar su transformación en recursos con utilidad económica.
La investigación había requerido más de dos años de seguimiento y análisis. Sin embargo, la especialista señaló que el siguiente desafío no consistía solamente en continuar estudiando el proceso, sino en avanzar hacia su aplicación a mayor escala.
Durante la ronda de preguntas, Tapia Gas explicó:
“El mayor desafío es ahorita escalar [...] hacer convenios con empresas y con el Estado para generar una nueva actividad productiva a partir de los residuos que quedan de la concha de abanico”.
La intervención puso de relieve una dificultad habitual en los proyectos de innovación: obtener resultados de investigación es una etapa importante, pero llevarlos a una escala productiva requiere alianzas, recursos y colaboración entre los sectores académico, empresarial y público.
El caso peruano permitió abrir el debate sobre cómo los residuos de la acuicultura pueden convertirse en oportunidades para nuevas actividades económicas y por qué la cooperación entre instituciones resulta necesaria para avanzar hacia su aprovechamiento.
Francia: integrar la producción de peces y vegetales
Desde Francia, Michel Peter, fundador de una granja acuapónica, presentó una experiencia que combina el cultivo de vegetales frescos de temporada con la crianza de truchas.
La acuaponía integra la producción acuícola con el cultivo de plantas en un sistema común. Con una gestión adecuada, el agua procedente de la crianza de peces puede aportar nutrientes al cultivo vegetal mediante procesos biológicos controlados. El objetivo es aprovechar las relaciones entre ambos componentes y gestionar los recursos de manera eficiente.
La experiencia presentada permitió conocer cómo este modelo se aplica en una iniciativa productiva concreta. Peter también aportó una perspectiva empresarial derivada de su trayectoria profesional en la industria petrolera, en áreas como suministro, comercialización y refinación.
Su intervención mostró que la sostenibilidad de un proyecto depende tanto del funcionamiento técnico como de su capacidad para organizar la producción, gestionar recursos y responder a las condiciones de su entorno.
El intercambio fue especialmente significativo porque el ponente pudo exponer en su idioma con apoyo de traducción durante la sesión. De esta manera, los asistentes tuvieron acceso a una experiencia desarrollada en Francia sin que el idioma constituyera una barrera insalvable.
Italia: nuevas formas de cultivo y aprovechamiento de nutrientes
La representación italiana del primer encuentro estuvo a cargo de Paolo Grossi, profesional formado en ciencias y tecnologías agrarias, quien compartió su experiencia con sistemas de cultivo fuera del suelo tradicional.
Su exposición abordó la bioponía y otras alternativas de producción que exploran formas diferentes de gestionar el agua y los nutrientes. Entre los aspectos tratados figuró el aprovechamiento de residuos vegetales y su posible incorporación a nuevos procesos productivos.
Estos sistemas plantean oportunidades para investigar métodos de cultivo adaptados a espacios y condiciones específicas. Al mismo tiempo, requieren conocimientos técnicos y una gestión cuidadosa para mantener las condiciones apropiadas para el desarrollo de las plantas.
La presentación permitió comparar diferentes modelos de producción y reconocer que las alternativas de cultivo no son soluciones universales: su aplicación depende de las condiciones técnicas, económicas y ambientales de cada proyecto.
La experiencia italiana aportó así una perspectiva complementaria a la investigación peruana y al sistema acuapónico presentado desde Francia, ampliando la discusión sobre cómo integrar innovación y sostenibilidad en la producción de alimentos.
Italia: Langaponica y el uso eficiente del agua
El segundo encuentro, celebrado el 15 de octubre, comenzó con la intervención de Antonio Mucci, representante de la empresa italiana Langaponica SRL, quien presentó sistemas de hidroponía, acuaponía y cultivo vertical.
La experiencia expuesta mostró cómo la organización vertical de los cultivos puede aprovechar mejor el espacio disponible y cómo los sistemas de recirculación permiten reutilizar agua y nutrientes dentro de una instalación productiva.
Durante la presentación se mencionó un ahorro de agua del 90 % al 95 %. Esta cifra corresponde a lo expuesto sobre el sistema presentado y no debe interpretarse como un resultado general aplicable a cualquier instalación, ya que el rendimiento depende de las características y condiciones de cada sistema.
Mucci también abordó el proceso de desarrollo de la empresa y los desafíos de avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética. Según la explicación traducida durante la sesión, la instalación fotovoltaica cubría aproximadamente el 70 % de sus necesidades eléctricas.
Estos detalles aportaron una dimensión práctica al debate: las alternativas sostenibles pueden reducir el uso de ciertos recursos, pero también exigen inversión, evaluación técnica y mejoras continuas para alcanzar sus objetivos.
Argentina: el biodigestor como sistema biológico
Desde Argentina, Eduardo Rubén Catania, productor y docente con una extensa trayectoria en acuicultura, presentó una experiencia desarrollada en San Vicente, provincia de Buenos Aires, sobre biodigestión anaeróbica aplicada a los residuos de la producción acuícola.
La biodigestión anaeróbica utiliza microorganismos para descomponer materia orgánica en ausencia de oxígeno. Cuando el sistema funciona adecuadamente, puede producir biogás y digestato, cuyo aprovechamiento depende de sus características y del tratamiento correspondiente.
Catania explicó que su propuesta busca reciclar los residuos generados por la producción acuícola. Sin embargo, también advirtió que instalar un biodigestor no garantiza por sí solo un buen resultado: el sistema necesita condiciones adecuadas y una alimentación controlada.
Durante la ronda de preguntas, explicó:
“El biodigestor es vivo, está vivo [...] hay bacterias que están vivas, entonces hay que respetar el comportamiento de las bacterias y hay que alimentarlas correctamente”.
La explicación ayudó a comprender por qué la gestión de estos sistemas exige conocimientos sobre los procesos biológicos. No basta con incorporar diferentes residuos orgánicos de manera indiscriminada: es necesario evaluar su composición, mantener un equilibrio y controlar las condiciones de operación.
La experiencia argentina complementó las presentaciones sobre acuaponía al mostrar otra vía para aprovechar los residuos y explorar su conversión en recursos útiles. También puso de relieve la importancia de compartir tanto las posibilidades de una tecnología como las condiciones necesarias para que funcione.
Perú: emprender, experimentar y aprender
La participación peruana en la segunda jornada incluyó a Rosita Elvira Alcántara Poma, directora del Centro de Innovación para Bionegocios y emprendedora vinculada a un proyecto de acuaponía.
Su presentación, titulada Construyendo un futuro sostenible a través de la acuaponía, compartió una experiencia personal de aprendizaje y desarrollo de un prototipo de producción que integra peces y plantas.
Alcántara explicó que su trayectoria empresarial se había desarrollado inicialmente en otros sectores y que su interés por las plantas, la alimentación y los peces la llevó a explorar una nueva actividad. También relató las dificultades y aprendizajes que formaron parte del proceso de construcción de su proyecto.
La experiencia mostró que emprender en innovación requiere tiempo, experimentación y capacidad para afrontar obstáculos. En lugar de presentar el desarrollo como un proceso inmediato, la intervención puso énfasis en la perseverancia y en el aprendizaje continuo.
Durante su exposición, Alcántara expresó algo importante:
“No es difícil, pero sí se requiere mucha perseverancia”.
También defendió que las iniciativas innovadoras pueden surgir en diferentes etapas de la vida y que el deseo de aprender puede impulsar nuevos proyectos, independientemente de la experiencia profesional previa.
El caso aportó una dimensión humana al encuentro: además de las explicaciones técnicas, permitió conocer el recorrido de una emprendedora que ha experimentado con un sistema acuapónico y que vinculó su experiencia con el acompañamiento recibido desde el Centro de Innovación para Bionegocios.
La participación de la directora también puso de relieve el papel de la universidad en la promoción del emprendimiento. En sus palabras de cierre, destacó la importancia de que la innovación llegue a distintas facultades y sectores, con el propósito de generar oportunidades económicas, empleo y nuevas soluciones.
Brasil: bioeconomía amazónica y valor agregado
La participación brasileña, representada en las diapositivas por Daniel Goettenauer, amplió la conversación hacia la bioeconomía amazónica y las posibilidades de generar valor a partir de la biodiversidad.
La presentación planteó la necesidad de superar un modelo basado en la extracción y comercialización de materias primas con poco procesamiento local. Como alternativa, propuso fortalecer las capacidades regionales para transformar los recursos en productos de mayor valor agregado.
Entre las cadenas de valor amazónicas mostradas figuraron el açaí, la castaña amazónica, el pirarucú y los aceites y resinas de andiroba y copaíba. La exposición también destacó la relación entre manejo forestal sostenible, biotecnología, emprendimiento y participación comunitaria.
Un elemento central fue la inclusión de pueblos indígenas, comunidades ribereñas, extractivistas y quilombolas en las actividades productivas. Desde esta perspectiva, la biodiversidad puede constituir una base para generar ingresos y empleo, siempre que su aprovechamiento se vincule con la conservación y con una gestión responsable de los recursos.
Aunque esta presentación no se centró exclusivamente en la acuicultura, amplió el alcance del encuentro al mostrar cómo los principios de la economía circular y la innovación pueden aplicarse a otros sectores. También permitió conectar los desafíos de la producción sostenible con las oportunidades de las economías locales.
Conocimientos que cruzan fronteras
Las intervenciones de Perú, Francia, Italia, Argentina y Brasil mostraron experiencias distintas, pero vinculadas por una preocupación común: aprovechar mejor los recursos y desarrollar alternativas productivas más sostenibles.
Las presentaciones abordaron desde la valorización de residuos de la concha de abanico hasta los sistemas acuapónicos, la recirculación del agua, la biodigestión y las cadenas de valor de la biodiversidad amazónica. Cada experiencia aportó conocimientos específicos y permitió observar que la innovación puede desarrollarse desde la investigación universitaria, una empresa, un emprendimiento o una iniciativa local.
La traducción en vivo desempeñó un papel importante en este proceso. Permitió que los especialistas compartieran sus conocimientos pese a las diferencias lingüísticas y facilitó el acercamiento entre participantes de diversos países. La interacción y las preguntas durante las sesiones también abrieron oportunidades para aclarar conceptos, conocer otros enfoques y profundizar en los desafíos de cada experiencia.
Este tipo de intercambio no implica que una solución desarrollada en un país pueda trasladarse automáticamente a otro. Las condiciones ambientales, la inversión, la infraestructura, la regulación y las necesidades de las comunidades son diferentes. Sin embargo, conocer experiencias internacionales ayuda a identificar alternativas, comprender dificultades y evaluar qué aprendizajes pueden adaptarse a cada realidad.
La cooperación entre universidades, investigadores, empresas y emprendedores puede contribuir a que el conocimiento no permanezca aislado y a que los resultados de la innovación tengan mayores posibilidades de convertirse en proyectos útiles para la sociedad.
Un encuentro con proyección social y relación con los ODS
La convocatoria y la diversidad de experiencias compartidas reflejaron el interés por crear espacios virtuales que conecten conocimientos, iniciativas y realidades internacionales.
El trabajo también se vincula con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La formación y el intercambio de conocimientos se relacionan con el ODS 4, sobre educación de calidad; la investigación y el desarrollo tecnológico, con el ODS 9, sobre industria, innovación e infraestructura; el aprovechamiento responsable de los recursos, con el ODS 12, sobre producción y consumo responsables; y la cooperación entre instituciones y países, con el ODS 17, que promueve las alianzas para alcanzar objetivos comunes.
La importancia de estos espacios reside no solo en las tecnologías o propuestas que se presentan, sino también en la oportunidad de difundirlas, analizarlas y acercarlas a quienes podrían aprender de ellas. El impacto social necesita conocimiento, pero también comunicación: una iniciativa puede tener potencial, pero sus posibilidades de inspirar nuevas soluciones disminuyen cuando permanece desconocida.
Por eso, encuentros como este merecen repetirse e incorporar a más países, disciplinas y sectores. Ampliar la participación permitiría enriquecer el intercambio, fortalecer las redes internacionales y ofrecer nuevas oportunidades de colaboración entre quienes investigan, producen, emprenden y trabajan por el desarrollo sostenible.
La experiencia impulsada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos demuestra el valor de crear espacios internacionales donde el conocimiento pueda compartirse sin que las fronteras o los idiomas sean una barrera. Con mas de 500 personas registradas y participantes de distintos países, los encuentros dejaron una base para seguir promoviendo la cooperación, ampliar la presencia internacional y convertir el intercambio de experiencias en nuevas oportunidades de innovación con impacto social.



.jpeg)